Mientras el Gobierno prepara para febrero el debate en el Senado de una reforma laboral que busca reducir costos de contratación y alentar a las pymes, los indicadores de empleo y salario muestran un panorama adverso.
Según el último informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el empleo formal cayó en septiembre en 11,3 mil puestos, con cinco meses consecutivos de retroceso desde mayo. El estudio, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria en el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del IIEP, detalla que el sector privado perdió 10,6 mil empleos, el público se mantuvo estable y las casas particulares retrocedieron 2,9 mil.
En total, el empleo asalariado formal en septiembre de 2025 registró una pérdida de 57 mil puestos (-0,6%) respecto de un año atrás y de 242 mil (-2,4%) frente a noviembre de 2023. La tendencia confirma una fase de caídas tras el estancamiento observado entre fines de 2024 y comienzos de 2025.
El poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil (SMVM) también se deteriora. En noviembre retrocedió 0,5%, acumulando bajas en octubre (-2,3%), septiembre (-2,0%), agosto (-0,5%) y julio (-0,5%). Desde diciembre de 2023, cuando se desplomó 15% por la aceleración inflacionaria, y enero de 2024, con otra caída del 17%, el SMVM real acumula un retroceso del 36% hasta noviembre de 2025. En lo que va del año la merma es de 8%.
El salario mínimo en términos reales se ubica por debajo del nivel de 2001, previo al colapso de la convertibilidad, y representa apenas un tercio del valor máximo alcanzado en septiembre de 2011, con una erosión del 64%.
El Gobierno sostiene que la reforma laboral, al reducir riesgos en materia de indemnizaciones, incentivará la contratación. Pero los analistas advierten que para revertir la tendencia será necesario un crecimiento económico más robusto que el registrado en 2025.
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